Desde su constitución, en 1983, A.G.NA.DE.N. tiene claro que la conservación de las especies viene determinada fundamentalmente por la el mantenimiento en buen estado de sus hábitats y su regeneración en caso necesario. Vivimos en una región donde la deforestación del territorio se viene produciendo desde hace miles de años y especialmente en los últimos siglos, habiendo dado lugar a la desaparición o profunda transformación de muchas de nuestras comunidades vegetales. Todos los años, sin falta desde que se fundó A.G.NA.DE.N., hemos realizado campañas de repoblación con especies vegetales que han tenido tres objetivos. Recuperar comunidades vegetales altamente degradadas para evitar los procesos erosivos y aumentar la superficie vegetal de un determinado territorio. Aumentar la biodiversidad vegetal de lugares donde, a pesar de haber una cubierta adecuada, las comunidades se encuentran degradadas y falta alguna de sus especies características. Sensibilizar a los voluntarios participantes sobre la importancia de la conservación de la cubierta vegetal en nuestro territorio. Como resultado, en estos años AGNADEN ha sembrado cerca de 100.000 bellotas (de encina, roble, quejigo, coscoja y alcornoque) y hemos plantado varios miles de plantones de especies como la encina, pinos piñonero, carrasco y resinero, enebros, sabinas, arces, mostajos, serbales, alcornoques, robles, quejigos, coscojas, fresnos, mimbres, álamos, romero, lavanda, rosales silvestres, aligustre silvestre, y un largo etc Para garantizar que las especies son las más adecuadas, exigimos a los viveros que nos las suministran (públicos o privados) una certificación del origen de la planta o frecuentemente, las cultivamos en nuestro propio vivero a partir de semillas de la zona (o lo más próximo posible) que vamos a revegetar. Aunque se han realizado repoblaciones por toda la provincia, gran parte e esta actividad la realizamos en las Reservas Biológicas de AGNADEN, habiendo tenido especial importancia la reforestación de la reserva Senda del Álamo en Padul, en la que conseguimos recuperar en gran medida las comunidades vegetales riparias que prácticamente habían desaparecido de la zona. Frecuentemente, la repoblaciones las realizamos como una labor de educación ambiental, en colaboración con colegios y con la participación de los "más jóvenes" miembros de la asociación. Para decidir las especies que vamos a utilizar en las repoblaciones, hemos de tener en cuenta varios aspectos ya que, evidentemente, la distribución las mismas en el territorio no es al "azar". Las especies de características de un lugar, llamadas autóctonas, están determinadas por multitud de factores como el clima, la orografía pendiente y orientación del terreno, el sustrato geológico (roca y suelo) y por supuesto, la historia geológica y biológica que a lo largo de millones de años ha ido modificando mediante la evolución, las extinciones y las migraciones. Evidentemente la actividad humana de los últimos milenios es responsable de la introducción en un territorio de especies procedentes de otros (especies alóctonas) y de la extinción de otras muchas por un uso intensivo y no sostenible de las mismas. Muchas especies alóctonas son causantes de la pérdida de biodiversidad, al expandirse en detrimento de las autóctonas. En ocasiones sin embargo, encontramos especies que fueron introducidas en nuestra región hace miles de años, debido a las diferentes etapas de colonización de la Península Ibérica por diferentes pueblos y se encuentran en un nuevo equilibrio con la flora y fauna autóctonas. Nos referimos a ellas como especies "naturalizadas".Entre ellas podríamos citar el pino piñonero, traído a la península, probablemente, por los fenicios.
En este sentido, podríamos hablar también de especies que, siendo autóctonas, se expanden por hábitats que previamente estaban ocupados por otras pero que han sido eliminadas de los mismos por la actividad humana. Hablamos entonces de especies subespontáneas. Por ejemplo, es frecuente que tras un incendio o tala de un encinar, la especie que ocupe el espacio sea por ejemplo algún tipo de pino que se encontraba confinado en lugares próximos. Por su parte, las especies tienen sus propios requerimientos ecológicos en cuanto a precipitaciones y temperaturas (influyendo no sólo las medias anuales sino también las medias de las mínimas y máximas o los periodos de heladas), suelo, pendiente etc, Es lo que se conoce como autoecología de una especie. Algunas especies pueden vivir en un rango amplio de climas y sobre distintos tipos de suelo. Se dice que tienen una gran amplitud ecológica. Otras, por contra, sólo se desarrollan en ciertos tipos de suelo o en rangos estrechos de precipitaciones y temperaturas. Por ello, en una región muy heterogénea en cuanto a suelos, climas y orografía, como es Andalucía Oriental y Granada en particular, podremos encontrar gran diversidad de especies que se asociarán de diferente manera dando lugar a su vez a una gran variedad de comunidades vegetales diferentes. La numerosa bibliografía que estudia nuestra región y la experiencia de años de estudio de la naturaleza granadina, son nuestras principales fuentes de información para planificar las especies que vamos a plantar o cultivar en nuestros viveros.